Perder peso es uno de los grandes objetivos de salud de millones de personas en todo el mundo, pero también es uno de los temas más rodeados de desinformación. En los últimos años, medicamentos como Ozempic han escalado ventas por sus resultados rápidos, mientras que los especialistas en nutrición siguen insistiendo en que una alimentación equilibrada continúa siendo la base más sólida para mantener un peso saludable a largo plazo.
La pregunta ya no es únicamente cómo adelgazar, sino cuál es el método más seguro, sostenible y respaldado científicamente para cuidar la salud metabólica sin poner en riesgo el organismo. Y ahí es donde aparecen muchas dudas: ¿es mejor recurrir a tratamientos farmacológicos?, ¿basta con mejorar la alimentación?, ¿qué papel juegan el ejercicio, el descanso o suplementos como los quemadores termogénicos dentro de una estrategia de control de peso?
Tabla de contenidos
Qué es Ozempic y por qué se ha vuelto tan popular
Ozempic es el nombre comercial de la semaglutida, un medicamento desarrollado inicialmente para personas con diabetes tipo 2. Su función principal es imitar la acción de una hormona intestinal llamada GLP-1, que ayuda a regular la glucosa, ralentiza el vaciado gástrico y aumenta la sensación de saciedad.
Ese efecto sobre el apetito hizo que muchos pacientes comenzaran a perder peso de forma significativa, lo que llevó al uso de medicamentos similares en tratamientos específicos contra la obesidad. Expertos en nutrición como Carlos Sánchez, confirman diversos estudios clínicos publicados en revistas médicas como el de la The New England Journal of Medicine, los cuales han mostrado pérdidas de peso relevantes en pacientes con obesidad o sobrepeso cuando la semaglutida se combina con cambios en el estilo de vida.
Sin embargo, los endocrinos advierten que Ozempic no es un “atajo milagroso”. Su uso debe estar supervisado por profesionales sanitarios y normalmente está indicado para pacientes con obesidad, diabetes o factores de riesgo metabólico concretos. Además, puede producir efectos secundarios como náuseas, vómitos, pérdida de masa muscular o problemas digestivos.
La nutrición equilibrada sigue siendo la base más sólida
Aunque los tratamientos farmacológicos pueden ayudar en determinados casos clínicos, la mayoría de expertos en nutrición coinciden en que una alimentación equilibrada sigue siendo el pilar principal para alcanzar y mantener un peso saludable.
Esto no significa hacer dietas extremas ni eliminar grupos completos de alimentos. De hecho, muchas estrategias demasiado restrictivas terminan provocando el llamado “efecto rebote”, alteraciones hormonales y problemas de relación con la comida.
Una nutrición equilibrada implica cubrir las necesidades energéticas del cuerpo mediante alimentos variados y mínimamente procesados, priorizando frutas, verduras, proteínas de calidad, legumbres, grasas saludables y carbohidratos complejos. También supone aprender a identificar señales de hambre y saciedad, mantener horarios razonables y evitar patrones compulsivos.
Los especialistas recuerdan además que el peso corporal no depende únicamente de las calorías. Factores como el estrés, la calidad del sueño, el sedentarismo, la genética o ciertas patologías hormonales también influyen directamente en el metabolismo.
Qué papel tienen los quemadores termogénicos
Los llamados quemadores termogénicos son suplementos diseñados para aumentar ligeramente el gasto energético del organismo o estimular temporalmente el metabolismo. Muchos contienen ingredientes como cafeína, extracto de té verde, capsaicina o sinefrina, sustancias que pueden incrementar la termogénesis y mejorar el estado de alerta durante la actividad física.
Eso sí, los nutricionistas deportivos insisten en que estos productos no sustituyen una dieta equilibrada ni compensan hábitos poco saludables y por eso, los expertos recomiendan revisar siempre la composición, evitar productos sin controles sanitarios y consultar con un profesional antes de utilizarlos.
El papel del ejercicio y los hábitos cotidianos
Un error frecuente importante es centrar todo el proceso de pérdida de peso únicamente en la alimentación o en los fármacos. El ejercicio físico tiene un impacto fundamental no solo en el gasto energético, sino también en la salud cardiovascular, la sensibilidad a la insulina y el mantenimiento de la masa muscular.
La Organización Mundial de la Salud recomienda combinar ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza para mejorar la composición corporal y prevenir enfermedades metabólicas. Dormir bien, reducir el consumo de alcohol y manejar el estrés también forman parte de una estrategia realista y saludable.
Entonces, ¿qué método es mejor?
No existe una única respuesta válida para todas las personas. En individuos con obesidad o problemas metabólicos importantes, medicamentos como Ozempic pueden ser una ayuda útil bajo supervisión médica. Pero para la mayoría de la población, los cambios sostenibles en la alimentación y el estilo de vida continúan siendo la opción más segura y eficaz a largo plazo.
La clave está en construir hábitos compatibles con la salud física y mental. Porque mantener un peso saludable no debería depender únicamente de perder kilos en poco tiempo, sino de mejorar la calidad de vida de forma duradera.
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