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Hombre
Hacer flexiones de brazo (pecho) es dominar tu propio cuerpo en el espacio con pura tensión muscular. En cuanto mantienes la plancha y comienzas a descender, sientes cómo el pecho y los tríceps trabajan en perfecta sintonía para frenar la gravedad. La clave está en no dejarte caer: controlas cada centímetro con el abdomen firme y los codos en diagonal. Al empujar el suelo para subir, experimentas esa sensación de potencia donde todo tu torso actúa como un bloque sólido y coordinado. No se trata solo de subir y bajar usando únicamente tu peso corporal, sino de percibir cómo la estabilidad del centro te permite generar la fuerza necesaria para volver a la posición inicial con total elegancia y fluidez.
1. Colócate boca abajo con las manos bajo los hombros y los brazos extendidos. 2. Baja el cuerpo flexionando los codos a 90 grados mientras inhalas. 3. Mantén los codos cerca del cuerpo y el core contraído. 4. Empuja el cuerpo hacia arriba extendiendo los codos mientras exhalas.





- Mantén el cuerpo recto desde la cabeza hasta los talones. - Baja hasta que los codos formen 90 grados o el pecho casi toque el suelo. - Empuja con el pecho y tríceps, manteniendo el core activo.