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Hombre
Ejecutar el Cable de pie con rizo interno te ofrece una tensión continua increíble que no logras con las pesas tradicionales. La clave aquí es el control absoluto de tu postura mientras trabajas con la polea y la máquina. Sientes una congestión profunda en los bíceps a medida que cruzas la carga frente al torso, notando cómo cada fibra muscular se recluta al máximo en la parte superior del recorrido. Para dominar este ejercicio, necesitas anclar bien los pies al suelo, estabilizar el abdomen y evitar balanceos innecesarios. Esa conexión mente-músculo te permite dirigir el esfuerzo exactamente donde quieres, sintiendo un ardor constante y uniforme durante toda la fase concéntrica y el regreso controlado de la repetición.
1. Sujeta una sola empuñadura a una polea baja, colócate de lado frente a la máquina y agarra la empuñadura con la mano más alejada, con el brazo colgando cruzado sobre el cuerpo. 2. Manteniendo el codo pegado al costado, flexiona el codo y lleva la empuñadura hacia arriba, cruzándola por delante del cuerpo, en dirección al hombro opuesto. 3. Mantén la posición en el punto más alto, contrayendo el bíceps braquial. 4. Baja lentamente la empuñadura hasta la posición inicial.




- Mantén el codo que trabaja pegado al costado para evitar la participación del hombro. - Flexiona el mango cruzando el cuerpo en un arco, no solo hacia arriba, para trabajar la cabeza larga del bíceps. - Aprieta el bíceps con fuerza en la parte superior del movimiento, manteniendo la máxima contracción. - Controla el descenso hasta la posición inicial para maximizar la fase negativa.